El niño hace berrinches, no obedece y no deja de hacer cosas que no debería. En momentos de impotencia, para algunos padres, una palmada parece ser la solución más sencilla. El niño se calma y la situación pasa. Pero, ¿sabe lo que ocurre después? Descubra cómo unas palmadas aparentemente inofensivas perjudican la salud mental del niño.




