Desde hace tiempo se sabe que la falta de cuidados bucodentales puede provocar diversas enfermedades sistémicas. Ahora, investigadores de la Facultad de Odontología y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York presentan nuevos informes convincentes al respecto. En efecto, resulta que la inflamación oral, causada por bacterias, puede estar relacionada con enfermedades estomacales, incluido incluso el cáncer de estómago.
Los investigadores estadounidenses llegaron a sus conclusiones tras estudiar a 105 pacientes. En la primera etapa del trabajo, se realizaron exámenes endoscópicos e histopatológicos a los sujetos.
Se descubrió que 35 pacientes presentaban lesiones gástricas precancerosas (es decir, lesiones que pueden preceder a la aparición de un cáncer gástrico), mientras que el resto de pacientes no presentaban anomalías similares, por lo que constituyeron el grupo de control.
En la siguiente fase del análisis, los pacientes se sometieron a un minucioso examen oral, durante el cual se les tomaron muestras de saliva y placa. A continuación se evaluó tanto qué bacterias estaban presentes en las muestras, como en qué cantidades lo estaban en el material recogido de los pacientes.
Al final, los estadounidenses encontraron diferencias significativas entre los dos grupos de pacientes estudiados. Se observaron dos fenómenos en los sujetos a los que se habían diagnosticado previamente lesiones que podían preceder a la aparición del cáncer gástrico. En primer lugar, había una flora bacteriana menos diversa en su saliva que en los pacientes de control y, en segundo lugar, se observó que dos especies bacterianas específicas que están asociadas a la enfermedad periodontal estaban presentes en un número significativamente mayor en estos pacientes.
El estudio puede considerarse ahora una curiosidad, aunque sugiere que la enfermedad periodontal y las anomalías relacionadas en la composición de la flora bacteriana oral pueden tener alguna relación con un mayor riesgo de enfermedades gástricas, incluido el cáncer gástrico, en los pacientes. Sin embargo, por qué mecanismo ocurriría esto, probablemente sólo lo descubriremos en un futuro próximo.