La enuresis se clasifica como una parasomnia. Una persona afectada por este trastorno se orina inconscientemente mientras duerme. Este problema afecta tanto a niños como a adultos.
Los niños de dieciocho meses a tres años aprenden a retener la orina durante el sueño y, dependiendo del desarrollo individual del niño, la adquisición de esta habilidad puede prolongarse hasta los cinco años. Si a esta edad la enuresis no se produce más de dos veces por semana, aún no se considera un trastorno. En el caso de los más pequeños, esta afección suele repercutir en la autoestima y corresponde en gran medida a la familia del niño abordar el problema.
Una de las causas de la retención urinaria nocturna es la hormona antidiurética, que reduce la cantidad de excrementos producidos durante el sueño. Si la cantidad de esta hormona es insuficiente, se produce la enuresis nocturna. Sin embargo, las causas del trastorno pueden ser muy variadas, estando relacionadas con la existencia de otros problemas de sueño, así como con enfermedades psiquiátricas, el consumo de ciertos fármacos o sustancias psicoactivas. Muy a menudo, la enuresis no aparece como un problema en sí mismo, sino que acompaña a otras anomalías. En el caso de los niños, a veces se observa que se orinan inmediatamente después de despertarse, antes de tener tiempo de ir al baño. Este problema se da sobre todo en los que padecen TDAH o viven en familias muy desorganizadas en las que el pequeño está expuesto a mucho estrés y a estímulos externos negativos.
Durante la infancia, la enuresis es mucho más frecuente en los niños que en las niñas, pero en la vejez estas proporciones cambian. El trastorno también tiene una base genética.
Para poder tratar esta anomalía, primero se necesita un historial médico complejo para establecer la causa, la frecuencia de la enuresis y su intensidad. Sin duda, el médico necesita saber qué medicamentos está tomando el paciente y si está luchando con otros trastornos. Es posible que recomiende llevar un diario del sueño para ayudar a detectar ciertos patrones repetitivos, y también puede ser útil hacer una polisomnografía y examinar la composición de la orina. Todos los datos recogidos ayudarán sin duda a determinar la causa del problema y a recomendar un tratamiento que minimice en lo posible el embarazoso problema.