Los trastornos del espectro autista y los trastornos de la personalidad constituyen dos grupos distintos de trastornos mentales. Los primeros están relacionados con anomalías presentes desde los primeros años de vida, mientras que los segundos se asocian a patrones de pensamiento y comportamiento arraigados y poco adaptativos que se desarrollan a lo largo de la vida de la persona. Aunque el autismo y los trastornos de la personalidad presentan muchas diferencias, en la práctica a veces también tienen mucho en común.





