La amígdala es una estructura de nuestro cerebro vinculada al procesamiento de la información emocional, que está en correlación con el condicionamiento del miedo y el aprendizaje a través de la recompensa. Es más, se ha detectado una relación entre el funcionamiento, y de hecho el mal funcionamiento, de la amígdala y las enfermedades mentales. Sin embargo, el estado actual de los conocimientos médicos no es lo suficientemente amplio como para definir de forma clara y concreta tanto la estructura de la amígdala como sus conexiones con otras partes del cerebro.
La amígdala es una estructura situada en la capa subcortical de nuestro cerebro. Está situada bilateralmente, es decir, simétricamente en ambos hemisferios, en la parte medial de los lóbulos temporales y está vinculada al procesamiento de la información emocional, incluido el condicionamiento del miedo o el aprendizaje a través de la recompensa. Son estas características de la amígdala las que la hacen de interés para especialistas e investigadores, ya que los mecanismos de su acción, no son del todo conocidos por la medicina.
La amígdala se ha visto implicada en muchos trastornos psiquiátricos, incluidos los relacionados con el espectro autista, así como en los trastornos de ansiedad.
Laestructura de la amígdala es específica, es decir, consta de grupos de núcleos que, según estudios en animales, pueden constituir redes neuronales separadas y ser responsables, por tanto, de procesos emocionales diferentes. Existen incluso tesis que consideran la amígdala como una estructura única simplemente porque los grupos de núcleos se encuentran muy próximos.
En el caso de los humanos, la identificación de esta estructura es más complicada, ya que los datos hasta ahora proceden de estudios anatómicos realizados después de la muerte. Una nueva apertura de la investigación se produjo con la llegada de la resonancia magnética, cuando los especialistas, utilizando la imagen, emprendieron la determinación de la estructura de la amígdala a partir de los resultados obtenidos en los estudios de RM. Sin embargo, los pocos intentos realizados hasta la fecha no son coherentes ni en cuanto al número de estructuras que se han extraído ni en cuanto a su localización. La razón de ello puede deberse a patrones de investigación no uniformes y al uso de diferentes métodos de medición a la hora de buscar conexiones entre la amígdala y otras estructuras cerebrales. Entonces, ¿cuál es el objetivo futuro para la ciencia? Encontrar y definir un esquema y un patrón apropiados de procedimientos de investigación, encaminados a la identificación de las partes de la amígdala, de forma que ofrezcan inequívocamente la posibilidad de identificar cada una de ellas. [1]