Prácticamente todos tenemos una marca de nacimiento o un lunar en la piel. ¿Cómo puede saber si algo va mal con una marca de nacimiento? ¿Cuándo debe acudir a un especialista?
La aparición de los llamados lunares en nuestra piel no es inusual. Hay que recordar que un lunar no es un melanoma, pero un melanoma puede adoptar la forma de un lunar. Es importante vigilar los lunares y reaccionar rápidamente cuando notemos síntomas preocupantes. ¿Qué debe preocuparnos?
- Forma asimétrica: las lesiones con formas asimétricas son el primer signo de que deben examinarse más de cerca. Los lunares suelen tener una forma simétrica,
- los bordes irregulares del lunar deben ser motivo de preocupación - los lunares con formas irregulares y dentadas deben hacernos consultar a un médico,
- color - los lunares suelen ser de color uniforme. Las lesiones melanomatosas suelen ser pigmentadas,
- velocidad de crecimiento - los nevos conocidos como lunares crecen con relativa lentitud. El melanoma crece rápidamente.
Si además aparece dolor, picor, ulceración o hemorragia en la zona del nevus, no se demore y acuda rápidamente a un dermatólogo. El diagnóstico del melanoma se basa en una serie de exámenes que permiten establecer un diagnóstico: el primer paso es el llamado examen dermatoscópico. El dermatólogo observa la marca de nacimiento bajo un dermatoscopio, que permite ampliarla casi 12 veces y analizar detalladamente su estructura. Si se observan cambios preocupantes, las siguientes pruebas a las que puede remitir el médico son la tomografía computarizada, la resonancia magnética y el examen por fluorescencia del nevus. El tratamiento del melanoma puede realizarse por varias vías: quimioterapia tradicional, radioterapia, inmunoterapia o la llamada terapia dirigida. Recuerde: cuanto antes se detecten los cambios, mayores serán las posibilidades de curación. Estemos atentos y observemos los lunares de nuestro cuerpo.