La obesidad infantil se está convirtiendo en un problema cada vez más frecuente, debido principalmente a una alimentación poco saludable, la falta de actividad física, el estrés y factores genéticos. Si no se trata, puede dar lugar a enfermedades graves en la edad adulta, como la diabetes tipo 2 o la hipertensión, por lo que es importante un diagnóstico precoz. La base del tratamiento es un cambio en el estilo de vida que incluya una alimentación saludable, actividad física y un sueño adecuado. La prevención y el desarrollo de buenos hábitos desde la más temprana edad también revisten gran importancia.





