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Meningitis

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Meningitis

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Dolor de cabeza en las mujeres

La meningitis está causada por la proximidad de una inflamación crónica. El líquido cefalorraquídeo, como amortiguador del cerebro, también proporciona una vía para la propagación de la infección si se produce una meningitis. El diagnóstico se realiza principalmente mediante la recogida de líquido cefalorraquídeo durante una punción lumbar. Este examen es la base para confirmar o descartar el diagnóstico y emprender el tratamiento adecuado. Algunas de las inflamaciones pueden eliminarse eficazmente mediante la vacunación.

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Las estructuras que rodean nuestro cerebro pueden subdividirse en tres meninges cefalorraquídeas: dura, aracnoidea y blanda, donde entre la aracnoidea y la blanda se encuentra anatómicamente el líquido cefalorraquídeo. Su función principal es amortiguar al mover la cabeza, evitando que el cerebro golpee directamente el cráneo. En condiciones fisiológicas normales, el LCR no se fusiona con su entorno ni con la sangre, pero cuando se rompen las barreras fisiológicas, o en una situación de proximidad a una inflamación, puede existir el riesgo de desarrollar una meningitis que, con la ayuda del LCR, puede propagarse. Las causas más comunes de meningitis, incluyen virus y baterías.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la meningitis que se observan incluyen dolor de cabeza, fiebre y síntomas asociados a la rigidez del cuello, que se manifiesta especialmente durante el examen médico cuando el médico no puede apretar libremente la cabeza del paciente tumbado contra su pecho debido a una resistencia palpable. También pueden producirse alteraciones de la conciencia, sensación de niebla, confusión o somnolencia. Además, en algunos casos se observan vómitos, síntomas convulsivos, fotofobia, aumento de la sensibilidad a los sonidos. También pueden aparecer síntomas en la piel en forma de erupción de color rojo sangre.

Los síntomas asociados a la paresia de las extremidades, la aparición de asimetría facial o de movimientos anormales de los ojos y los trastornos del habla son también menos frecuentes, pero no se excluyen. En el contexto infantil, los síntomas sugestivos de meningitis incluyen fiebre, apatía, letargo, falta de apetito y abombamiento de la fontanela.

Diagnóstico

La meningitis se diagnostica siempre en el medio hospitalario, donde es fundamental realizar una punción lumbar. Este examen es crucial para realizar un diagnóstico preciso y, además, crucial para descartar una meningitis. Durante el examen, se recoge líquido cefalorraquídeo mediante punción, es decir, se inserta una aguja entre las vértebras de la columna lumbar en el nivel en el que la médula espinal está ausente (de este modo se elimina el riesgo de dañar los nervios y sus estructuras). La información obtenida durante el examen es importante para realizar un diagnóstico y para planificar los procedimientos terapéuticos y terapéuticas posteriores.

Prevención

Los focos cercanos de infección son una fuente importante de riesgo para el desarrollo de meningitis. Se trata de inflamaciones localizadas en los senos paranasales, la dentadura o las estructuras del oído. La persistencia a largo plazo de una afección de este tipo supone un riesgo inmediato.

En cuanto a las infecciones, éstas pueden transmitirse tanto por gotitas como por contacto directo, siendo la higiene inadecuada de las manos un factor contribuyente importante. Las grandes concentraciones de personas aumentan el riesgo de contraer un virus o una bacteria. Por lo general, las infecciones tratadas y curadas no revisten gravedad, pero en algunos casos pueden ser extremadamente graves, causar serias complicaciones o incluso provocar la muerte del paciente. Los niños y los ancianos, cuya inmunidad está comprometida, corren un riesgo especial.

Insectos

Los insectos, como los mosquitos y las garrapatas, desempeñan un papel importante en la transmisión de virus y bacterias. Las condiciones polacas son favorables para la transmisión de la encefalitis transmitida por garrapatas, entre otras enfermedades, por lo que conviene recordar tomar las precauciones adecuadas y utilizar repelentes apropiados para garrapatas y mosquitos. Las zonas periurbanas en particular corren el riesgo de sufrir ataques de mosquitos y garrapatas, pero los habitantes de las ciudades también se encuentran con estas criaturas y corren el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por garrapatas.

Vacunas

Hay tipos de meningitis contra los que puede protegerse con la vacunación. Se trata de las inflamaciones causadas por el neumococo, el meningococo o el virus de la encefalitis transmitida por garrapatas, entre otras. Por ello, es aconsejable que consulte a su médico de cabecera.

Encefalitis transmitida por garrapatas

Como su nombre indica, esta enfermedad la transmiten las garrapatas, pero es una afección contra la que puede protegerse mediante la vacunación, que se administra en tres dosis. La administración de la primera dosis es aconsejable cuando las garrapatas aún no están en su periodo activo. La segunda dosis debe administrarse a los tres meses y la última, al año. La segunda dosis ya proporciona casi el 100% de inmunidad. [1]