Hoy en día llevamos una vida muy acelerada, sin tiempo durante el día para comer con regularidad, descansar tranquilamente, dormir lo suficiente y relajarnos. Estamos constantemente tensos, estresados y agitados. En estas situaciones, los ataques de dolor de cabeza son muy frecuentes. ¿Qué se puede hacer para evitar que esto ocurra?
Todo el mundo ha experimentado un dolor de cabeza al menos una vez en su vida. Puede producirse durante un resfriado o una enfermedad, tras una larga noche de sueño, cuando se está muy cansado o después de pasar demasiado tiempo frente al televisor o el ordenador. En la mayoría de los casos el dolor de cabeza se clasifica como primario, ocasionalmente secundario, es decir, causado por un tumor, sinusitis, traumatismo o hipertensión arterial.
Muy a menudo, el dolor de cabeza también se produce cuando uno se olvida de comer regularmente durante el día. Si esta situación se produce con frecuencia, puede desarrollarse el llamado dolor de cabeza diario (crónico).
No se trata de un dolor de cabeza aislado, sino más bien de una "mezcla" de distintos tipos de dolor, por ejemplo, dolor por medicamentos, migraña crónica o cefaleas tensionales. Por supuesto, las cefaleas crónicas pueden estar causadas por otros factores como el estrés crónico, el abuso (de medicamentos, alcohol, nicotina, cafeína) o la hipertensión.
Para evitar las cefaleas, todo el mundo debe evitar consumir alcohol, medicamentos y cafeína en exceso. También es importante seguir una dieta adecuada, regular y variada. Las comidas deben hacerse tranquilamente, sentado, sin prisas y a horas regulares. No olvide reponer líquidos (agua sin gas, zumos).
Si pasa hambre durante ocho horas en el trabajo y come demasiado al llegar a casa, también puede acabar con dolor de cabeza y problemas estomacales adicionales. Pocas personas se dan cuenta de que los dolores de cabeza que nos acompañan están causados por una mala alimentación.
Comer demasiado graso, en exceso o comida rápida provoca una sensación de pesadez en el estómago, indigestión y también dolor de cabeza.
Antes de echar mano del siguiente analgésico, merece la pena plantearse cuál es la causa de nuestros dolores de cabeza. ¡Quizá un cambio de estilo de vida sería suficiente!