Hoy en día, casi todo el mundo lleva un estilo de vida acelerado. Tener prisa, hacer varias o incluso más cosas a la vez o tomar decisiones sobre la marcha es algo cotidiano. Por desgracia, estos hábitos también se extienden a nuestra alimentación. Esto, a su vez, puede tener un impacto real en los problemas cardiovasculares.
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