El síndrome de las piernas inquietas (SPI) es una afección neurológica caracterizada por un impulso irresistible de mover las piernas, sobre todo al sentarse y acostarse. Una sensación desagradable que surge en lo más profundo de los músculos obliga a mover constantemente las piernas o a caminar a paso ligero. Los síntomas interfieren y retrasan el sueño, pueden repetirse por la noche y provocar insomnio.
Tabla de contenidos:
- Síndrome de las piernas inquietas
- Causas
- Síntomas del síndrome de las piernas inquietas
- El SPI puede adoptar una forma leve o grave
- Diagnóstico
- Tratamiento
- Modificación del estilo de vida
- Tratamiento de afecciones comórbidas
- Terapia farmacológica
Síndrome de las piernas inquietas
(El síndrome de las piernas inquietas (SPI) afecta aproximadamente al 10% de los adultos en Europa y Norteamérica, y su prevalencia aumenta con la edad. En muchos casos, sigue siendo una afección no diagnosticada ni tratada, a pesar de la existencia de varias opciones de tratamiento.
El síndrome de las piernas inquietas se presenta con mayor frecuencia:
- En personas de mediana edad o mayores
- Es ligeramente más frecuente en mujeres que en hombres
- En los últimos meses del embarazo
- Familiar
Causas
Hasta ahora, la forma más común diagnosticada de la enfermedad ha sido la forma idiopática, es decir, de causa desconocida, con una aparición familiar muy frecuente (25-75% de los casos). Recientemente, se ha identificado una de las variantes genéticas responsables de la aparición familiar de la enfermedad.
Además, la enfermedad puede ir acompañada a menudo de:
- Enfermedades crónicas como diabetes, insuficiencia renal, afecciones tiroideas, enfermedad de Parkinson o artritis reumatoide;
- Embarazo, especialmente en el tercer trimestre, que se resuelve espontáneamente unas semanas después del parto;
- Anemia ferropénica;
- Afecciones neurológicas como lesiones y tumores de la médula espinal y neuropatías periféricas;
- Eluso de medicamentos como antidepresivos tricíclicos, antieméticos (metoclopramida), antiepilépticos (fenitoína), antipsicóticos (haloperidol o derivados de la fenotiazina), ciertos fármacos antisensibilizantes.
El abuso de nicotina, cafeína y alcohol, así como el estrés crónico, pueden exacerbar los síntomas de la enfermedad, pero no se sabe con certeza si pueden ser desencadenantes.
Síntomas del síndrome de las piernas inquietas
Lossíntomas del SPI suelen ser experimentados por los enfermos como una sensación de arrastramiento, hormigueo, dolor, pellizco o tirón en las piernas, con un impulso irresistible simultáneo de levantarse y moverse. La desagradable sensación se produce en lo más profundo de los músculos, especialmente entre la rodilla y el tobillo, y con menos frecuencia en los pies, los muslos, los brazos y las manos. Puede producirse en un solo lado del cuerpo, aunque lo más frecuente es que sea bilateral. Aunque las molestias son muy características, muchas personas ignoran los síntomas, tratándolos como dolor muscular sin sospechar que padecen una enfermedad.
A través de la desagradable y dolorosa sensación en las piernas, la enfermedad perjudica la vida diaria al imposibilitar sentarse, y al aumentar los síntomas sobre todo por la tarde y por la noche, interfiere con el sueño y especialmente con conciliarlo, al tiempo que aumenta la somnolencia diurna.
El SPI puede adoptar una forma leve o grave
dependiendo de la frecuencia y duración de los síntomas. La forma leve se caracteriza por una aparición esporádica, con pequeñas alteraciones del sueño y sin deterioro del funcionamiento de la vida diaria. En la forma intermedia , los síntomas se producen una o dos veces por semana, perturbando el sueño e invirtiendo así el ritmo sueño-vigilia. Los síntomas que se presentan más de dos veces por semana son indicativos de una forma avanzada de la enfermedad, que perjudica el funcionamiento en la vida social.
Síntoma |
Detalles |
Sensación desagradable en las piernas
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Para algunas personas, la queja de presentación es una sensación desagradable de malestar, descrita como dolor, hormigueo, pellizco, quemazón, mientras que para otras se describe como un dolor extremo en las piernas.
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Necesidad irresistible de seguir moviéndose
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Caminar continuamente puede reducir las molestias.
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Las posiciones particulares del cuerpo y la hora del día pueden afectar a la gravedad de los síntomas
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Las molestias suelen empeorar al sentarse o tumbarse, especialmente por la noche.
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Mover los pies o los dedos de los pies
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El movimiento continuo de los dedos de los pies o de los pies mientras se está sentado puede ser notado por otras personas.
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La afección puede afectar a todas las extremidades
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Por lo general, la dolencia afecta a las piernas entre las rodillas y los pies, pero también puede producirse en los pies, los muslos y las extremidades superiores.
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Diagnóstico de la enfermedad
Muchas personas con el síndrome de las piernas inquietas nunca buscan la ayuda de un especialista, por temor a que sus síntomas sean demasiado difíciles de describir o a que no se les tome en serio. Muchos médicos atribuyen la aparición del trastorno al estrés excesivo o al insomnio.
Sin embargo, si se observan los síntomas anteriores, es aconsejable visitar a un neurólogo que pueda ayudar a confirmar o descartar el diagnóstico y aplicar así el tratamiento adecuado.
No existe ninguna prueba de laboratorio específica para el síndrome de las piernas inquietas. El diagnóstico se realiza principalmente sobre la base de la historia clínica, la exploración física y pruebas de laboratorio que excluyan otras afecciones que puedan ser responsables de síntomas similares.
Durante la historia clínica, el médico puede hacer preguntas como:
- ¿Experimenta una sensación desagradable en las piernas que le obliga a seguir moviéndose?
- ¿El hecho de moverse reduce la sensación desagradable?
- ¿Se trata más bien de una sensación al sentarse o al dormir?
- ¿Tiene problemas para conciliar el sueño?
- ¿Le han dicho que hace movimientos frecuentes de brazos, piernas durante el sueño?
- ¿Alguien de su familia tiene síntomas similares?
Síndrome de las piernas inquietas, foto: panthermedia
Tratamiento
El tratamiento de esta afección debe incluir
- modificación del estilo de vida,
- tratamiento de las comorbilidades,
- terapia farmacológica.
Modificación del estilo de vida
Cambiar los comportamientos y hábitos cotidianos puede ayudar a reducir las molestias. Lo anterior puede lograrse mediante:
- ejercicio diario regular,
- vendar las piernas o utilizar medias de compresión,
- limitando el consumo de café, alcohol y nicotina,
- mantener una buena higiene del sueño (ventilar el dormitorio antes de acostarse, horarios fijos para acostarse).
Antes de irse a dormir también es conveniente:
- dar un paseo
- estirar las piernas, hacer sentadillas y mover los pies,
- masajearse las piernas,
- relajarse meditando, haciendo yoga o respirando profundamente,
- lávese las piernas con agua tibia o fría, según sus preferencias personales, y luego aplíquese una compresa fría o tibia,
- túmbese de lado con una almohada entre las rodillas.
Tratamiento de afecciones comórbidas
El tratamiento de afecciones comórbidas como la diabetes, la anemia ferropénica, la enfermedad tiroidea o la neuropatía periférica produce un alivio de los síntomas. La suplementación con hierro, ácido fólico y magnesio suele ser necesaria y debe realizarse siempre bajo supervisión médica.
Terapia farmacológica
La elección por parte del médico de la medicación adecuada depende de muchos factores, entre ellos:
- la edad del paciente
- gravedad de los síntomas,
- la frecuencia de los síntomas,
- la presencia de embarazo o comorbilidades,
- insuficiencia renal.
Los principales grupos de fármacos son:
- Fármacos dopaminérgicos: se utilizan en la enfermedad de Parkinson para reducir los síntomas motores asociados a la enfermedad.
- Benzodiacepinas: pueden utilizarse como monoterpina en estadios leves a intermedios de la enfermedad o en combinación con fármacos de otros grupos en estadios avanzados. El principal efecto de este grupo de fármacos es relajar los músculos y facilitar el sueño. Su uso crónico puede provocar una somnolencia excesiva y conducir a la drogodependencia.
- Opiáceos - es decir, analgésicos narcóticos como la codeína pueden ser necesarios en las formas avanzadas de la enfermedad refractaria. Sin embargo, debido al altísimo riesgo de adicción, deben utilizarse con mucha precaución.
- Fármacos antiepilépticos - se utilizan especialmente para los espasmos musculares graves.
En resumen, el síndrome de las piernas inquietas es una enfermedad de larga duración que no tiene cura completa. Los síntomas pueden empeorar con la edad, causando un deterioro significativo del funcionamiento social. Sin embargo, las opciones de tratamiento actuales pueden controlar los síntomas de la enfermedad, reduciendo el dolor y mejorando la calidad del sueño.