Piernas temblorosas, movimientos incontrolables de las extremidades, hormigueo. El síndrome de las piernas inquietas (SPI) afecta a un número cada vez mayor de personas. ¿Qué es y cómo puede controlarse?
El SPI afecta aproximadamente al 8% de la población humana. Las personas con mayor riesgo son las mujeres embarazadas y las personas mayores con anemia o insuficiencia renal. Los primeros síntomas del síndrome de las piernas inquietas aparecen alrededor de los 20 años y aumentan con el tiempo.
Causas
Las principales causas del SPI incluyen trastornos somáticos y neurológicos, a menudo como resultado de un tratamiento con fármacos específicos. La falta de hierro, la carencia de magnesio, la insuficiencia renal y las polineuropatías también están indicadas como causas del SPI.
Diagnóstico
El paquete básico de pruebas para confirmar o excluir la enfermedad incluye análisis de sangre (para excluir otras afecciones como la diabetes). Una queratinización y un ionograma ayudarán a descartar una enfermedad renal, y una determinación de aminotransfrazona ayudará a descartar una enfermedad hepática. El siguiente paso es un examen neurológico.
Métodos de tratamiento
Cuando el SPI es un síndrome secundario, es decir, que acompaña a otras enfermedades, el tratamiento se basa en la superación de la enfermedad primaria, ya que a menudo la curación de la enfermedad primaria excluirá los síntomas del SPI. Deben controlarse los niveles sanguíneos de hierro y ferritina. Cuando existe una forma idiopática del SPI, el tratamiento suele basarse en el uso de ledovopedrina, ropinirol, pramipexol.