Determinadas cepas probióticas, denominadas psicobióticos, pueden influir en la comunicación entre el intestino y el cerebro y ayudar a aliviar el estrés y los síntomas de la ansiedad. Algunos estudios también apuntan a una mejora del sueño y del bienestar, pero los resultados no son concluyentes y los beneficios pueden depender de la cepa concreta y del grupo de personas estudiado. Los probióticos no sustituyen a la psicoterapia ni a los medicamentos, y su eficacia como complemento del tratamiento de los trastornos de ansiedad requiere más investigación.
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