Al prepararse para el embarazo, es aconsejable que ambos miembros de la pareja cuiden la calidad de su dieta, ya que afecta al equilibrio hormonal, a la salud de las células reproductoras y a la salud general del organismo. Es importante aportar vitaminas C, D, E y del grupo B, ácidos grasos omega-3 y minerales como el zinc, el selenio y el hierro, que favorecen la ovulación, la movilidad de los espermatozoides y la implantación del embrión. Por otro lado, deben limitarse el alcohol, los alimentos procesados, las grasas trans y la cafeína. Las comidas deben ser regulares, variadas y a base de verduras frescas, fruta, productos ricos en fibra, proteínas completas y grasas saludables.





