Conviene acudir a un psicodietista cuando la comida se convierte en una forma de afrontar las emociones, cuando las sucesivas dietas terminan en una vuelta a los antiguos hábitos o cuando resulta difícil poner en práctica los principios de una alimentación saludable. El especialista ayuda a comprender las causas de estas dificultades y a cambiar los hábitos de forma gradual, sin dietas restrictivas ni un control constante de la alimentación. El desarrollo y la duración de la colaboración dependen de las necesidades individuales, y antes de elegir a un psicodietista conviene comprobar su formación y experiencia. Si se sospecha la presencia de un trastorno alimentario, es necesaria una evaluación especializada, ya que el apoyo psicodietético no sustituye al tratamiento adecuado.
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